Iván Tovar (1942 - 2020)

Fotografia de Ivan Tovar

Gran pintor surrealista Dominicano– Iván Tovar nació en San Francisco de Macorís el 28 de marzo de 1942. Desde los primeros años de su vida tuvo inclinación por la pintura. COn el apoyó de su fmilia hizo los arreglos para que estudiara pintura en el país y despues en Europa.

En el 1956, instalado en Santo Domingo consigue ingresar a los 13 años de edad en la Escuela Nacional de Bellas Artes..

Dice Elsa Nuñez: "Desde muy niña, sentí afición por la pintura, pero fue a los doce años cuando, motivada por mis padres y las Hermanas Salesianas, fui a la escuela de Bellas Artes con mi padre. Estaba también un niño de mi edad, esperando ser recibido por el entonces Director de la institución, profesor Gilberto Hernández Ortega. Su nombre era Iván Tovar, ahora destacado pintor dominicano, de filiación surrealista. Nos dijeron que a los doce años no podíamos ingresar, pues la edad reglamentaria era los 14. Pero, al ver nuestro interés, el Director optó por aceptarnos."

Tovar, quien realizó varias individuales entre 1959 y 1962, decidió viajar a París en busca de nuevo horizonte existencial y artístico, valiéndose de sus propios medios y dejando atrás la ENBA, sus nexos intelectuales con algunos maestros (Gausachs, Giudicelli, Hernández Ortega... ) y la militancia política que le vincularon al Movimiento Popular Dominicano, opositor al régimen de Trujillo. En ese entonces –1962– su obra establecía relación con el universo mágico de Hernández Ortega y Lam. Él reconoce haber pintado casi como el maestro cubano, pero poco a poco fue evolucionando hasta lograr un lenguaje personal.

En el año 1958, se realiza la Exposición Alumnos de la ENBA, del curso 1957-1958. En este evento participa Iván Tovar junto a Eurídice Canaán, Mario Morillo, Hilario Rodríguez, Bienvenido de la Rosa, Leopoldo Pérez, Virgilio Méndez y Augusta de Alfaro, entre otros. La ENBA es dirigida durante este tiempo por Clara Ledesma.

En 1963, llega a París a estudiar pintura, ciudad en la que se insertó rápidamente en los círculos de los pintores de esa corriente y en la que permaneció durante 20 años.

Tovar confiesa no saber que hacía pintura surrealista antes de viajar a Francia; "Yo me identifiqué con esa pintura allá en París," aclarando también que allí conoció y mantuvo relaciones amistosas con Matta, Lam, Chávez, Cárdenas. Todas las vinculaciones no le impidieron mantener contacto permanente con el país nativo, exponiendo individualmente en el Palacio de Bellas Artes (1965), en la Galería Andre’s.

Sobre la exhibición en el Palacio de Bellas Artes (1965), escribe Manuel Valldeperes en los siguientes términos: "Son altamente significativos, por lo que revelan de síntesis conceptual y de composición, los dibujos que exhibe Iván Tovar en Bellas Artes, de una firmeza de trazo irrecusable y de un equilibrio rotundo, dentro de lo que hay en ellos de antropomórfico y de abstracto (…). Sin embargo, en algunos de estos dibujos persiste Tovar en su esencial planteamiento lineal y planimétrico, en otros se aparta de él en busca del volumen con una penetración desde la superficie (…). Los signos mágicos, tan reveladores en el joven artista dominicano, se complementan, se funden y viven estos dibujos, no por lo que son, sino por lo que significan."

Dice Danilo de los Santos: "En el medio parisino toma conciencia sobre el surrealismo, produciendo una obra de formas absurdas, orgánicas, imaginativas, voluptuosas, fluidas, a veces con elementos espinosos y en un clima de soledad poética. En Francia ha sido reconocido como voz nueva de la surrealidad. Retorna al país, realizando contadas individuales que se suman a los que registra en diversos países europeos. Su nombre y obra tienen prestigio local e internacional."

Dice Marianne de Tolentino: "En sus obras, Iván Tovar reinventó el mundo, lo trastocó. Lo transformó. En cierto sentido, conservó el bodegón, el paisaje y hasta el retrato, pilares de la vieja academia, pero él cambió totalmente su identidad, a su guisa, como lo sentía, lo soñaba, lo exploraba. Objetos y sujetos, temas y anatemas, ignotos, perturbadores, hipnóticos, nos llevaron al clímax estético, durante más de medio siglo, el placer de lo desconocido, alcanzando la cuarta dimensión que requería André Breton. ¡Una fruición permanente, casi insolente!"

Iván Tovar murió el lunes 13 de abril de 2020 en Santo Domingo, a causa de complicaciones provocadas por un edema pulmonar.